JERARQUÍA CELESTE SEGÚN DIONISIO
 
Dionisio Areopagita, teólogo cristiano y místico bizantino, en su obra “La Jerarquía Celeste”, que fue escrita sobre el año 476 DC y que inspiró a grandes hombres de Fe, clasificó a los Ángeles en nueve Coros, que a su vez se dividen en tres Esferas o Tríadas, siendo que el primer Coro está en comunicación directa con Dios, mientras que los demás, van recibiendo las revelaciones y las noticias de los Coros que le preceden.

Citó textual: “(…) La Escritura ha cifrado en nueve los nombres de todos los seres celestes, y mi glorioso maestro los ha clasificado en tres jerarquías de tres órdenes cada una.

Según él, el primer grupo está siempre en torno a Dios, constantemente unido a Él, antes que todos los otros y sin intermediarios. Comprende los santos tronos y los órdenes dotados de muchas alas y muchos ojos que en hebreo llaman querubines y serafines. Conforme a la tradición de las Santas Escrituras están colocados inmediatamente junto a Dios y a su alrededor, más cerca que ninguno de los otros. Este triple grupo, dice mi célebre maestro, forma una sola jerarquía que es verdaderamente la primera. Sus miembros disfrutan de igual estado. Son los más divinizados y los que reciben primero y más directamente las iluminaciones de la Deidad. El segundo grupo, dice, lo componen potestades, dominaciones y virtudes. El tercero, al final de las jerarquías celestes, es el orden de los ángeles, arcángeles y principados.(…)” (Jerarquía Celeste, Cap.6,2).
Este orden planteado habla de tres Tríadas con tres Coros cada una, es decir, nueve coros angélicos:
Primera Tríada (Cap. 7): siempre en torno de Dios, unida a Él sin intermediarios, reciben primero y más directamente las iluminaciones de la Deidad, participan de la sabiduría primordial, cantan con voz
de río caudaloso el trisagio y alaban la gloria trinitaria; está integrada por los coros de los Serafines, Querubines y Tronos.
Serafines: Vocablo hebreo que significa inflamado, incandescente. En constante movimiento en torno de Dios, perseverantes junto al Sumo Bien, purifican por medio del fuego. Expanden su luz, ahuyentando las tinieblas.
Querubines: Vocablo hebreo que significa plenitud de conocimiento o sabiduría. Conocen y ven a Dios y comparten con los inferiores esos dones de la sabiduría.
Tronos: Su nombre indica lejos de toda bajeza viviendo en la constante presencia del Altísimo, listos perpetuamente para recibirlo y llevarlo como huésped, ya que ‘trono’ significa ‘asiento’, aceptan y transmiten Sus dones.
Segunda Tríada (Cap. 8): comprende una categoría intermedia de tres coros: Dominaciones, Virtudes y Potestades, que presentan maneras intermedias de imitar a Dios y configurarse con Él. Las iluminaciones les llegan de la primera Tríada, es decir, de modo indirecto, refractado, mediato, no inmediato.
Dominaciones: Significa elevarse libre y desencadenado de las tendencias terrenas. Transmiten la cualidad del Dominio que es un servicio libre, diferente también de la condición del siervo.
Virtudes: Su firmeza es verdadera imagen de la Potencia que las informa y conforma.

Potestades: Indican la naturaleza ordenada del poder celestial e intelectual, elevan armoniosa e indefectiblemente a los órdenes inferiores al modo del Bien mismo.
Tercera Tríada (Cap. 9): Constituye el grado inferior de las sagradas inteligencias, formada también por tres coros: Principados, Arcángeles y Ángeles religando el universo de las inteligencias puras a las jerarquías humanas.
Principados: Mediante el ejercicio equitativo de sus poderes de gobierno pueden como príncipes guiar a otros a la Cabeza de todo orden, tanto para el orden sagrado como para el civil.
Arcángeles: Es orden intermediario entre los Principados y los Ángeles; de los superiores reciben la marca del Principio; a los últimos les comunican las iluminaciones que deben transmitirse a los hombres.
Ángeles: Son el último Orden de las sacras inteligencias. Reciben la iluminación pura, pero parcializada en proporción menor y equitativa a la capacidad receptiva de los ángeles y no del mismo modo que los superiores. Es la más próxima a nosotros, nos manifiesta la revelación según distintos grados, está más cerca del mundo y preside las jerarquías humanas a fin de elevar y retornar todo a Dios.

Mi alma reconoce que soy un Ser puro, integro y completo; a imagen y semejanza de Dios, mi Creador.

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